lunes, 20 de febrero de 2012

Bilingüismo, ¿realidad o ficción?


A menudo, y sobre todo ahora, que centro la mayor parte de mi tiempo en el aprendizaje de diferentes idiomas, me paro a reflexionar y me pregunto, ¿realmente algún día podré considerarme políglota? Pensaba que sí, pero cada día lo tengo menos claro. Por lo que me van surgiendo más y más dudas: ¿Qué entendemos por bilingüismo? ¿Existe el bilingüismo en términos absolutos?
Según la Real Academia Española, llamamos bilingüismo al usohabitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona. Sin embargo, según el lingüista Yohansem, el hablante bilingüe es solo aquel que tiene un control nativo de dos o más lenguas. Por lo que ahora me pregunto: para poder considerarnos bilingües, ¿tenemos que hablar desde que nacemos dos lenguas, o basta con que aprendamos una segunda con el tiempo?
Para empezar, creo que el concepto de “bilingüismo absoluto” como tal no existe, ya que todavía no se ha podido demostrar que una persona sea capaz de expresarse,tanto de forma oral como escrita en varios idiomas sin tener absolutamente ninguna duda. Es decir, con un conocimiento estrictamente completo de ambos lenguajes. Pero, si somos objetivos, ¿quién tiene un conocimiento completo de su lengua materna (lengua A)? Si pensásemos en esto, ni siquiera existiría el monolingüismo absoluto. Pero, lo que es innegable es que somos hablantes, con la gran habilidad de comunicarnos y por lo tanto, siempre que seamos capaces de hacerlo, podremos considerarnos monolingües. Aunque no tengamos un conocimiento completo de nuestra propia lengua, somos capaces de entendernos y expresarnos. Y del mismo modo sucede con el bilingüismo.
Por otra parte, aunque apoyo la definición de “bilingüismo” de la Real Academia Española de la lengua, no estoy de acuerdo con la afirmada por Yohansem. Ya que si bien es cierto que desde pequeños, los niños tienen mayor facilidad para aprender y asimilar nuevos sonidos, tampoco es menos cierto que una persona adulta puede ser capaz de aprender tanto o más que un bebé sobre idiomas, siempre y cuando dedique mayor tiempo y esfuerzo. Del mismo modo, no creo justo tener que hablar de alguien como “bilingüe” o “monolingüe” solo porque desde pequeño, haya convivido con uno o dos idiomas. En mi opinión, el esfuerzo de quienes queremos aprender nuevos idiomas, y ampliar nuestros conocimientos sobre lo que ya sabemos, aun no habiendo tenido la oportunidad de desarrollarnos en un ambiente bilingüe, también ha de estar reconocido. Ya que,puede que aun no habiéndonos brindado la vida esa oportunidad, podamos ser capaces de incluso superar en cuanto a nivel en idiomas a aquellos que sí que la tuvieron y no supieron aprovecharla.
Además, me gustaría hablar sobre la posición que ocupa la “nueva lengua”, y la “lengua materna” en nuestro cerebro. Y para ello, explicaré el caso de una paciente políglota de sesenta años, la cual sufrió de un tumor cerebral. La señora conocía el hebreo, búlgaro y serbio, según el orden cronológico de aprendizaje. La paciente tuvo que ser operada y tras la intervención, continuó hablando en hebreo y en serbio, olvidando completamente el búlgaro. Finalmente, era capaz de entender el serbio pero no hablarlo, a pesar de haber sido la lengua que había utilizado durante los últimos 25 años. Es solo un ejemplo real, en el que podemos observar la enorme complejidad de ese apasionante universo, podríamos decir “desconocido” en el que reside todo nuestro saber.
Personalmente, he de decir que, podamos o no ser “bilingües en el sentido absoluto del término” algún día, aprender idiomas siempre será una buena opción . Y sobre todo, aprenderlos siendo conscientes de la importancia que conlleva esta tarea.  



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